miércoles, 29 de abril de 2009

Día Dos

Todo fue bien, pero llegada la noche se intensificaba mi hambre, ya perdí la cuenta de cuanta agua he tomado, por suerte me acorde de la gelatina light que me salvo de comer algo de pan que aun queda en mi casa.

La obesidad, según mi punto de vista es como el alcoholismo, una vez superada la etapa de abstinencia comienza la lucha día a día de no caer en lo mismo otra vez.

Por ese motivo, se necesita de mucha voluntad y terquedad.

Solo van dos días y ya extraño una coca cola bien helada o una margarita, espero que en una semana ya no piense más en tomar una gaseosa o comprar un chocolate.

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